El absurdo pentagrama de un cerco

Según da cuenta el mencionado informe, redactado por la entidad para evaluar el período comprendido entre abril de 2014 y febrero de 2015, esta política estadounidense impide la promoción, difusión y come51980-fotografia-mrcialización mínima de nuestros talentos, deprime a valores ínfimos los precios de venta y ha limitado enormemente el disfrute de nuestra música, y músicos por las amplias masas poblacionales que desde hace más de tres décadas consumen la llamada música tropical o lo que se conoce como música salsa, «donde la ausencia de los cubanos es notable y muy lamentable, sobre todo en los grandes festivales».

Por Yelanys Hernández Fusté
Fuente: Juventud Rebelde
Nacida el 21 de octubre de 1993, Musicalia es una agencia de representación artística perteneciente a Artex, empresa del Ministerio de Cultura. Un catálogo musical de excelencia avala a esta entidad, con más de dos décadas de labor comercial y promocional de buena parte de la sonoridad criolla, tanto dentro de la Isla, como fuera de fronteras.

Pero es esta última y esencial línea de trabajo, la más afectada para la gestión de Musicalia. A causa del injusto bloqueo estadounidense contra Cuba, al aparato legal que lo sustenta y a las políticas extraterritoriales que Washington ha mantenido por más de cinco decenios contra La Habana, se ha imposibilitado también el pleno reconocimiento internacional de nuestra música, su acceso al mercado y se ha limitado que sus exponentes reciban un justo pago por actuar en el extranjero.

Elda Villalón Puig opina que el público norteamericano ha sido privado del disfrute de la música cubana por largas décadas. Foto: Roberto Ruiz.

Elda Villalón Puig, gerente comercial de esa agencia de representación artística, aseguró a JR que el público norteamericano ha sido privado del disfrute de la música cubana por largas décadas, como consecuencia del efecto de esta práctica.

La funcionaria significó que a pesar de que Musicalia cuenta con un atractivo catálogo, integrado por músicos de una trayectoria destacada, no todos han tenido la oportunidad de actuar en Estados Unidos.

Elda reconoce que «desde hace unos años para acá ha habido una apertura sobre la base de los intercambios culturales y algunos sí han logrado viajar hasta allá. Tuve la posibilidad de formar parte de una de esas iniciativas con la orquesta Elito Revé y su Charangón en 2013, momento en el que recorrimos algunos estados de ese país norteño.

«No todas nuestras agrupaciones, ni nuestros artistas, han tenido esa oportunidad de contactar con un empresario, una fundación, que estén interesados en potenciar un intercambio cultural utilizando fondos propios. Porque el uso de esta iniciativa significa que la persona que invita tiene que costear lo que representa la estancia del artista y además ofrecer un viático. Si fuera de la otra forma, como negociamos en el mundo entero, habría una relación contractual entre nuestra empresa y una norteamericana, se devengarían honorarios sustanciales para nuestros músicos tal y como ellos se merecen y sería diferente el tratamiento salarial.

David Blanco, uno de los jóvenes músicos que forma parte de la agencia de representaciones artísticas. Foto: Raúl Pupo

«Pienso que en un momento no muy lejano esto debe expandirse, porque es muy fuerte el vínculo cultural entre los pueblos de Cuba y EE.UU. Agrupaciones nuestras como Adalberto Álvarez y su son, Mayco D’ Alma y su grupo, la Revé, Emilio Morales y sus Nuevos Amigos, David Blanco, David Álvarez y Juego de manos, han estado en tierras norteñas, pero no todos han podido presentarse allí, y esto es a causa del bloqueo.

«Esta política también nos afecta sustancialmente, ya que el tratamiento salarial que tienen en el mundo entero no se corresponde con su calidad».

—Cuando dice que los afecta «sustancialmente», quiere decir que a pesar del alto valor técnico y profesional de nuestros músicos, nunca van a recibir en sus giras internacionales lo que reciben estrellas de la industria musical del orbe.

—Sí, a eso me refiero. En primer lugar no es un secreto para nadie que las grandes transnacionales de la música son las encargadas de difundir, divulgar y promover el producto artístico. Nuestros músicos carecen de una relación con estas empresas, aunque ellos se imponen en los escenarios foráneos donde actúan, por su calidad indiscutible. Y lo sé porque en los festivales internacionales adonde han tenido acceso, el público y esos mismos artistas extranjeros de fama se quedan ensimismados con la calidad de los cubanos. Sin embargo, los nuestros no son remunerados de la misma forma que un músico boricua o mexicano, por mencionar dos ejemplos. Estos últimos pueden pedir 50 000 euros y nosotros cuanto más unos 10 000, y creo que eso solo se le ha podido pagar a Van Van, o tal vez a Buena Vista Social Club. No obstante, no es común que sean bien remunerados.

«También pasa que nuestra discografía no es escuchada porque no está insertada en esos grandes emporios que la promocionan, debido a estas leyes. No tenemos un nivel grande de distribución en Europa o Asia, y eso es resultado del bloqueo, ya que afecta nuestro producto cultural, que tan orgulloso nos hace sentir. Y eso pasa con todas las manifestaciones de la cultura, sus exponentes padecen de los mismos efectos de esas injustas políticas, las cuales deben cesar ya».

El bloqueo es tangible

En un análisis hecho por la agencia de representación artística Musicalia sobre el impacto del bloqueo en su gestión internacional se reconoce la imposibilidad que tienen agrupaciones de su catálogo de acceder a circuitos mundiales de una manera sistemática.

Según da cuenta el mencionado informe, redactado por la entidad para evaluar el período comprendido entre abril de 2014 y febrero de 2015, esta política estadounidense impide la promoción, difusión y comercialización mínima de nuestros talentos, deprime a valores ínfimos los precios de venta y ha limitado enormemente el disfrute de nuestra música, y músicos por las amplias masas poblacionales que desde hace más de tres décadas consumen la llamada música tropical o lo que se conoce como música salsa, «donde la ausencia de los cubanos es notable y muy lamentable, sobre todo en los grandes festivales».

Musicalia asegura en el documento, al que JR tuvo acceso, que los precios que alcanzan los cubanos «suelen ser siete, ocho, nueve y hasta diez veces inferiores de los que se podría lograr». Igualmente la entidad estima que en las negociaciones de las 40 acciones internacionales que se hicieron en 2014, los precios estuvieron por debajo de la calidad de nuestras agrupaciones y espectáculos.

Un talento enorme

Medio centenar de proyectos artísticos forman parte de la agencia Musicalia, entre ellos Adalberto Álvarez y su son, Elito Revé y su Charangón, Tumbao Habana, Charanga Forever, César López y Habana Ensemble, Yumurí y sus hermanos, David Blanco y su grupo, Haila María Mompié, David Álvarez y Juego de manos, Emilio Morales y sus Nuevos
amigos, Kelvis Ochoa, Alain Daniel, Descemer Bueno, Ivette Cepeda y el grupo Reflexión, Pedro Romero y Sol de Cuba, Osdalgia y su grupo, Mayco D’ Alma y su grupo,Maykel Blanco y su Salsa mayor, Jacob Forever, Anaís Abreu, Adrián Berazaín, Luis Alberto Barbería e Isis Flores y su grupo…

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