El bloqueo de EE.UU. limita el desarrollo científico cubano. Por Lino Luben Pérez

Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros

Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros

El sector de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente padece también el impacto negativo del bloqueo económico, comercial y financiero de sucesivos gobiernos de Estados Unidos contra Cuba, denunciado como el genocidio más largo de la historia.

Este cerco estadounidense hacia la Isla hace más de 50 años, limita por sus persistentes efectos el funcionamiento de instituciones especializadas para contribuir al desarrollo socio-económico nacional.

Un ejemplo elocuente es el Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros, ubicado en la parte central del Archipiélago Sabana-Camagüey, al norte de la provincia de Ciego de Ávila, en Cayo Coco, con un área de 370 kilómetros y constituye uno de los núcleos principales para el fomento del turismo en Cuba.

Sin embargo, enfrenta dificultades por la rotura de equipos de su laboratorio que no puede resolver por la imposibilidad de adquirirlos en EE.UU, debido al bloqueo estadounidense.

Tales aparatos sirven para monitorear la dinámica costera, la calidad del agua de mar, de la potable y de sus residuales, así como los análisis bromatológicos de alimentos y materias primas vinculados a proyectos científicos.

La bromatología es la ciencia que estudia los alimentos en cuanto a su producción, manipulación, conservación, elaboración y distribución, así como su relación con la sanidad.

Los hechos sobre el particular están contenidos en el Informe de Cuba sobre la resolución 70/15 de la Asamblea General de la ONU, titulado Necesidad de poner final al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

La institución tampoco ha podido comprar reactivos y medios de cultivo producidos solo en ese país, lo cual ha implicado que mil 570 muestras no se han podido analizar en lo que va de año, advierte el documento.

Menciona igualmente los daños ocasionados a los centros de Investigaciones en Bioalimentos y el de Información y Gestión Tecnológica, en Ciego de Ávila y las restantes provincias cubanas, en ese orden.

Ninguno de ellos puede acceder a las bases de datos de EE.UU. en la gestión del conocimiento sobre temas relacionados con el cambio climático, gestión de recursos naturales (agua, biodiversidad y playas), nutrición animal y meteorología.

En contraposición, investigadores y técnicos de 63 instituciones cubanas alcanzaron resultados positivos en el programa para la protección de los recursos de la diversidad biológica del Proyecto del Ecosistema Sabana-Camagüey y la zona costera de la Isla.
Con la colaboración de organismos internacionales.

el archipiélago del mismo nombre y su plataforma marina comprende 465 kilómetros en el área norte central de Cuba, entre Punta de Hicacos al oeste y la Bahía de Nuevitas al este.

Abarca las provincias de Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey.

Es el mayor sistema de cayos del Gran Caribe y contiene el 60 por ciento de los cayos del país, con arrecifes coralinos, manglares, pastos marinos y hermosas playas de arenas blancas y aguas de impresionantes tonalidades. (ACN)

Fuente: Bohemia

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